Interesante cover alternativo para el Blu-Ray

Pillado hoy mismo en una web de esas de las que te dejan descargar si aceptas que el bot haga de las suyas con tu cuenta Facebook (supongo que postear propaganda del site en tu nombre, tipo “¡Jo, que contento estoy con la página X! ¡Entrad!”).

No figuraba el autor (ya les vale), así que sólo diré que es un trabajo de montaje y diseño bastante interesante… Podeis verlo al tamaño original clickando en la imagen. Para descargarlo, ya sabeis: Click derecho y “guardar como”.

Nota: Está en inglés.

Una réplica increíble de la máquina VK

“Durante más de 12 años, VK ha sido el estándard de referencia en sistemas de identificación de replicantes para aplicaciones militares y policiales en todo el mundo y el Mundo Exterior. Con el lanzamiento del Nexus 6 de las industrias Tyrell y el Mark XVII de Sony, se hacía necesario un nuevo RIS para cubrir la demanda de operativos en detección de replicantes. Estamos orgullosos de presentar el modelo 2016 v1.5 de VK”.

Ojalá fuera la descripción promocional de un producto real, ¿verdad? Pero, aunque no lo es, sí que hay alguien que ha construído una máquina Voight-Kampff. Se trata de Morpheus13, antiguo colaborador de Blade Zone en materia de props, y artista de enorme talento.

Las aparentemente ilimitadas habilidades de este hombre están principalmente orientadas a lo visual (diseño de materiales promocionales, artes gráficas, ilustración, diseño arquitectónico y mecánico, diseño de expositores, materiales interactivos, websites…), pero tambien es experto en creaciones físicas como la escultura, la pintura y la construcción de modelos a escala.

Su recreación de la máquina VK es, sin la menor duda, la réplica más impresionante que he visto jamás de un prop de Blade Runner. Por su fidelidad al original, sus acabados, su “funcionalidad”, y sobre todo por lo difícil que ha tenido que ser reproducir un objeto tan complejo. Es realmente increíble. El prop es tan clavado al que aparece en el film, que verlo moverse transmite el mismo mal rollo… :-)

Y no menos destacable es la página web del autor, en la que expone su creación, ofreciendo 36 fotografías detalladas desde todos los ángulos, 33 imágenes del proceso de construcción paso a paso, 4 mini-vídeos digitales de la máquina en acción y una nota sobre la réplica… que dice así:

“Muchas gracias por vuestros emails sobre el proyecto VK. Durante el último par de semanas he recibido numerosos mensajes acerca de kits, heliografías, dónde comprar, etc. He decidido responder a vuestras cuestiones aquí, para ahorrar tiempo poniendo emails. La máquina VK fue construída enteramente desde cero usando láminas de estireno, tubos de bronce, estireno inyectado, piezas moldeadas de otros modelos y toda clase de piezas y pedazos de materiales procedentes de mi casa. Mucha gente me ha preguntado sobre los planos. Bien, para se honestos, no los uso. Y si quereis reir de verdad, puedo enseñaros los 4 dibujos que hice mirando al Laserdisc y al DVD. En cualquier caso, simplemente me puse a contruir. Aunque los monitores son retroiluminados y los fuelles funcionan, la VK no está motorizada como para que el brazo y la cámara se desplieguen por sí solos. Sin embargo, estoy trabajando sobre una versión completamente funcional. Me encantaría contaros que tengo información secreta sobre el prop real, pero desafortunadamente no es así.  Cuando tenga alguna información definitiva sobre el prop, me pondré a ello y comenzaré a construír la versión funcional y detallada. Hasta entonces, no creo que merezca la pena.

Estaría encantado de responder a cualquier cosa que querrais saber, y espero ser de ayuda a aquellos de vosotros que quereis construír vuestra propia máquina. Si alguien lo intenta, por favor, enviadnos algunas fotos.

Y para los que fuísteis a la Millennium Expo para echarle un vistazo a mi VK, gracias por vuestras amables palabras. ¡Fue un momento importante de mi vida cuando alguien prefirió tomar una fotografía de mis modelos a hacerlo de una estrella del Cine!”

 ¿Habeis leído eso? ¿Cómo diablos se puede fabricar un prop así, partiendo de unos cuantos fotogramas? Misterio…

Update recreación sonora escena ESPER

Había algunas cosas que no le acababan de gustar del experimento ESPER a mi enfermiza mente, así que ayer volví con él. Lo sé, lo sé… estoy como una puta oveja… :-)

Empecé de broma con el sonido de cada paso de ampliación, que no se parecía NADA al real. Estudié a conciencia el sonido en la película y finalmente pude sintetizarlo a partir de fuentes distintas a las del videojuego. Ahora creo que sí funciona, sonando tan “mecánico” como en el film.

Eso, y que en el clip final los ruidos de fondo eran demasiado audibles y estorbaban (sobre todo si se tienen un poco subidos los graves), me animó a volver a montar el clip desde cero.

Y he aprovechado para incorporar mejoras. Esta vez he jugado con los canales de estéreo (para ubicar “espacialmente” la máquina ESPER, Deckard y la atmósfera), depurado y añadido otros efectos, y he medido cuidadosamente los tiempos y las pausas, para que se correspondan perfectamente con los de la peli.

En lugar de tragar TV nocturna, preferí entretenerme con esto…

En fin, que si de verdad hay alguien que tenga ganas de tragar de nuevo la tortilla, que clicke AQUÍ (el archivo pesa ahora menos: 3 megas y pico).

Probando, probando…

He pensado que quizá os gustaría echar un vistazo al “test de viabilidad” de la recreación ESPER que pretendo acometer en cuanto consiga mi preciada foto. No es un gran espectáculo, que se diga, pero puede resultaros interesante. A mí me demostró que tengo la capacidad y los medios para hacer una réplica muy buena de la exploración… que era lo que pretendía dilucidar. Con los efectos de sonido incorporados, puede llegar a ser la caña total. :-)

La prueba salió perfecta, aunque hay algunos detalles que necesitan ser afinados. Y no os asusteis por el audio; es sólo una pista temporal para comprobar la viabilidad del sonido en el ejecutable. XD

Sólo os pido que no lo distribuyais por ahí. ¿Ok? Insisto, es sólo un TEST.

ESPER exploration – performance test

Se trata de un ejecutable (.EXE) de 5 MB aprox. Una vez más, lo he alojado en MegaUpload…

El hombre detrás de la música

Hoy os traigo un artículo que publiqué en BRWL hace unos años y que, por su valor, creo que no debe perderse como… bueno, ya sabeis como qué. :-)

Uno de los principales responsables de la grandeza de Blade Runner es, sin la menor duda, Vangelis. La música que compuso para el film no cumple en absoluto una mera función de complemento; desde el primer instante, se convierte en un elemento tan activo y poderoso como las imágenes mismas, reforzando su significado y transmitiendo un verdadero chorro de sensaciones al espectador. Pero de nada me servirá elogiar a estas alturas los méritos de una banda sonora calificada por muchos -entre los que me incluyo-, como la mejor que se ha hecho jamás. A mí hoy me interesa el hombre, el genio que consiguió iluminar con sonidos una historia compleja y oscura, sólo lo suficiente como para que viésemos sin ser deslumbrados.

Navegando por el océano digital me he encontrado con un pequeño pero fascinante artículo publicado en Julio de 1982 en la revista “Life”, en el que el periodista Joe Klein realiza una breve pero interesantísima crónica de su experiencia junto al compositor tras haber pasado dos días en su estudio, mientras saboreaba el éxito de su trabajo en Carros de Fuego (Charriots of Fire”, Hugh Hudson, 1981) y componía la música del film que ha marcado nuestras vidas.

El artículo original está reproducido en Vangelis Collector (un site dedicado a la música del compositor griego), y lo he traducido para todos vosotros. No se trata de un retrato completo de la figura de Vangelis, pero sí una buena aproximación a su personalidad y, sobre todo, su método, en el contexto de la creación de una de sus obras más logradas, admiradas e influyentes.

No os perdais ni una sílaba…


EL COMPOSITOR QUE PRENDIÓ FUEGO A LOS CARROS
Por Joe Klein. Traducción de Jorge “WEKurtz” Morales

En una apacible noche de finales de Abril, Vangelis sube las escaleras de caracol hacia su estudio de grabación en una antigua escuela femenina anglicana de una calle secundaria de Londres, y se encuentra con una multitud de gente aguardando para vitorearle. Su tema musical para “Carros de Fuego” es ahora el álbum y el single más vendido en los Estados Unidos.

¡Es maravilloso! -exclama la mujer de la BBC que se ha convertido en su astróloga no oficial.

Vanelis se encoge de hombros.

No sé… no sé -dice, mientras se quita su cazadora de cuero y su bufanda de seda azul. Saluda a dos ejecutivos americanos de la compañía discográfica y a una mujer de Los Angeles que quiere grabarlo en video. Él intercambia un gesto en plan “¿no es todo esto una locura?” con su amigo de infancia y manager financiero, Jiannis Zograthos.

Estoy aterrorizado -comenta por lo bajo. Luego se pasa la mano por su denso pelo negro, incongruentemente atenuado por el frente.
La gente comprará este trozo de plástico de Vangelis (este producto) y esperará que el siguiente sea similar. No me gusta ser un producto. No me gusta hacer lo mismo dos veces. Todo lo que yo hago es espontáneo. Todo lo que hago es improvisación. No me gusta estar controlado, limitado, tener expectativas puestas sobre mí.

Es, por supuesto, la clásica queja del artista que ha luchado y finalmente se ha convertido en un éxito comercial. Vangelis juega este ambiguo rol con apenas disgusto. Camina al lado del precipicio, burlándose de las convenciones, desafiando a los dioses… ahora sólo queda un humilde servidor de las fuerzas que están más allá de su control.

La música -dice- es de lejos más importante que el entretenimiento. La música -añade- puede ser muy peligrosa. La música -concluye- es Naturaleza.

De todas formas, se muestra más encantador que pomposo mientras dice todas estas cosas.

Evangelos Papathanassiou (su verdadero nombre) no sabe leer música ni escribirla. El trabaja solo, componiendo, arreglando, produciendo, interpretando, en una pila caótica de sintetizadores en una habitación. El pasado año creó en esa habitación la música de “Carros de Fuego”, “Missing”, y ahora “Blade Runner”, visionando las películas en reproductores de vídeo. No se trata de un proceso tan espontáneo como él nos quiere hacer creer. Las películas son pasadas y repasadas, las pistas de audio grabadas y regrabadas, pero los resultados son siempre, según él, “improvisación”. Cuando las cosas van bien, el trabajo puede ir muy rápido; según dice, compuso el tema principal de “Carros de Fuego” en una tarde.

Vi el comienzo del film, los atletas corriendo al lado del océano. Era tan saludable y jovial aquel oxígeno y aquella… euforia…

Se sienta en medio de un vórtice de teclados, moviéndose ágilmente de uno a otro, superponiendo unos sonidos a otros, creando orquestas en el aire. Parece continuamente sorprendido y fascinado por los efectos que puede invocar de las máquinas, riéndose tontamente mientras hace que un timbal suene con dos dedos de su mano izquierda, mientras su derecha recrea una fuga Bachiana. El tema se adapta a un patrón de bip-bops digitales, gobernados por un mando circular, mientras fija un zumbido apagado de fondo, y luego unas trompetas distantes, unas campanas, un coro masculino, un saxo quejumbroso, una escuela de ballenas. Sus manos, que uno esperaría delgadas, instrumentos delicados, son en realidad gruesas y rechonchas, con dedos embutidos y ensanchadas yemas que más se parecen a unos nudillos extraños, unos glóbulos redondeados con uñas opalescentes manicuradas, moviéndose con suma facilidad de un teclado a otro. Los sonidos -las trompetas, los bip-bops, los timbales, las cuerdas, los coros y las ballenas- se fusionan de alguna manera en un todo convincente; y Vangelis, en medio de todo, parece tan eufórico como los corredores que capturó perfectamente en “Carros”.

Hay un distante tintineo… El teléfono. De pronto, la música desaparece y Vangelis contesta al auricular. Más felicitaciones.
Más tarde, durante la comida de esa mañana, pregunta tranquilo a uno de los ejecutivos de la discográfica americana,

– ¿Qué significa ser el número uno?
– Significa -dice el ejecutivo al otro lado del auricular- haber vendido 80.000 copias durante las pasadas semanas. Eso es más de lo que la vasta mayoría de discos venden durante toda su existencia.

Vangelis, que tiene treinta y nueve años, ha estado tocando el piano desde que tenía cuatro. Cuando contaba sólo seis, sus padres le enviaron a una escuela de música en Atenas, donde se reveló como una especie de inconformista.

Me encanta rememorar aquellas melodías -dice-. Cuando los profesores me pedían que tocara algo, hacía como leía las partituras, pero en realidad tocaba de memoria. No les engañé por mucho tiempo, pero no me importaba. Era obvio que había cosas que ellos no podían enseñar en una escuela de música. Podían enseñarte a ser una buena computadora humana, un músico, pero no podían enseñarte a ser creativo.

Vangelis recibió su primer instrumento electrónico, un órgano, cuando tenía catorce. Lo pintó de color dorado.

De hecho, mi primer instrumento electrónico fue una radio. Me gustaban los sonidos que hacía cuando movía el dial de estación a estación por la noche, cuando era un chiquillo. Y desde entonces, me gusta jugar con los sonidos. Primero lo hice con una grabadora de cintas, más tarde con un sintetizador. Cuando los primeros sintetizadores aparecieron en los 60, me quedé decepcionado. Aquellas eran máquinas muy toscas. Pero la tecnología ha llegado muy lejos desde entonces.

Vangelis actuó en bandas de rock europeas de mucho éxito, como Formynx y Aphrodite’s Child, pero ahora dice que no se tomaba muy en serio aquella etapa de su vida. Se trasladó de Atenas a París, donde compuso las bandas sonoras de muchos y exitosos documentales franceses de televisión, y allí conoció a su actual compañera, Veronique Skawinska, una fotógrafa. En 1974 se trasladaron de París a Londres. Ahora viven tranquilos en un apartamento en Queen’s Gate. Vangelis se entretiene pintando, cocinando, y ocasionalmente conduciendo su Rolls-Royce color cacaco y crema. Pero la mayoría de su tiempo la pasa en su estudio, donde le encanta demostrar su trabajo a todo el mundo excepto a los fotógrafos, de quienes desconfía porque cree que les “roban” su imagen.

Encuentro Londres muy creativo -dice-. Quizá porque el tiempo aquí es tan malo.

En la época en que llegó a Inglaterra, Vangelis fue uno de los muchos músicos electrónicos europeos que prosperaron. Pero en lugar de seguir la corriente de la música computerizada futurista, tan popular entre otros músicos de sintetizador, él se volvió más romántico, componiendo melodías en sus teclados.

La gente me dice: “¿Por qué no tocas música de verdad en instrumentos de verdad, en lugar de en esas máquinas?” Pero el violín es una máquina, y como el violín, estos instrumentos pueden ser tocados bien o mal. Yo los amo porque son microscópicos e instantáneos. Microscópicos porque pueden tomar una melodía y explorarla, modificarla, examinar todas sus partes. Y son instantáneos porque puedo crear sonidos sobre otros sonidos inmediatamente, ver cómo encajan juntos.

¿Pero no es eso algo demasiado solitario? ¿Acaso olvida la interacción con otros músicos?

Empecé solo y cuando tenía cuatro años -dice-, y terminaré solo. Por lo que creo que es apropiado.

De hecho, tras hacer tres bandas sonoras cinematográficas durante el pasado año, cada vez se muestra más cauteloso respecto a trabajar con otros. Desde el éxito de “Carros de Fuego”, a su estudio llegan innumerables cintas de vídeo con nuevas películas prácticamente todos los días, para ser examinadas. Hay docenas de otras ofertas: Conciertos en los Estados Unidos, cantantes qure quieren colaborar con él…

No sé qué es lo que haré después -argumenta-. Nunca hice un plan en mi vida. Ya ocurrirá algo.

Amanece otro día en el estudio -Vangelis nunca llega antes del mediodía- y hay un problema con el Prophet.

Hay un buen problema aquí -dice Vangelis a Raine Shine, su joven ingeniero, mientras pulsa botones en el sintetizador de su derecha-. Cuando transportas medios tonos, el Prophet toca tonos completos. El ingeniero comprueba la máquina americana, hace una llamada telefónica, explica que uno o dos circuítos del Prophet han perdido su lógica-. Creo que tendrá que visitar a su psiquiatra -bromea Vangelis-. Debe tener un complejo de inferioridad.

El Prophet ha venido a complicar una situación de por sí difícil. Vangelis ha estado intentando dar los toques finales a “Blade Runer” durante muchas semanas, pero los cineastas han cambiado de criterio muchas veces, recortando escenas, especialmente el final. Cada vez que una escena es alterada, la música debe cambiar. Vangelis ha estado toda la tarde visionando una versión de la última escena (quizá del montaje final, no está seguro) e intentando diferentes cosas con ella. A diferencia de “Carros de Fuego”, donde la música parecía guiar a los corredores, el score de Blade Runner, un thriller de ciencia-ficción, es casi subtextual para con sus notables efectos especiales. No hay un tema triunfal, pero sí muchas melodías distintivas que Vangelis está pensando utilizar durante la última escena y los créditos de cierre. Quizá deba repetir un encantador tema romántico introducido anteriormente en el que el héroe y la heroína se alejan en la distancia; pero él prefiere, sin embargo, una machacante y contundente pieza de magia computerizada que ha estado maquinando. Entre las llamadas telefónicas al director Ridley Scott en Los Angeles, ha estado pasando y repasando la escena final, añadiendo una pista secuenciadora (un sonido rítmico, percusivo y estridente), y luego una pista metálica (unas trompetas distantes) cuyos sonidos puede atenuar desplazando un dedo a lo largo de una barra negra del teclado, justo frente a él. El trabajo es satisfactorio pero también frustrante, pues nunca sabe lo que los cineastas  decidirán al final.
Se queda mirando a una escultura de un niño que murmura cosas al oído de una niña, bajo sus discos de oro y platino.

¿Te gusta esa escultura? -pregunta con sus ojos verdeazulados traviesos-. A mí no me gusta.

Entonces se va a a la segunda y más grande habitación de su estudio (llena de instrumentos de percusión, desde una hoja de sierra circular a un timbal) y regresa con un gran pedazo de plexiglás. Entonces solicita a uno de los asistentes (siempre hay un gentío en el estudio; su manager lo llama “la estación de trenes”) salir y comprar un montón de pegamento.

¿Qué vas a hacer? -le pregunta Raine Shine.
Voy a destrozar esta cosa tan aburrida -sentencia Vangelis, mientras acomodala escultura en una mano y sujeta con la otra un martillo.

El hombre regresa con el pegamento. Vangelis lo desparrama sobre el plástico de forma aleatoria. Pone el martillo a un lado, sujeta la escultura desde lo alto y la deja caer sobre el plástico. La cabeza de la chica se rompe al impactar, y rueda hacia la derecha antes de ser atrapada por la cola; la cabeza del chico permanece en el centro. Varios pedazos de la base quedan desperdigados alrededor. Vangelis se agacha sobre sus rodillas y comienza a mover los trozos sobre el plástico, igual que si modulara las pistas de una de sus composiciones. Entonces se pone en pie e inspecciona su trabajo.

¡Ahá!” -exclama-. Así está mucho mejor.
¿Cómo le llamarás? -pregunta el ingeniero.
“La Liberación del la Primavera” -contesta, y a continuación retorna a sus teclados, donde el trabajo sobre “Blade Runner” continuará hasta bien tarde en la noche.

Jugando a meterme dentro de Blade Runner

Hace unos días os hablaba de la nueva frikada que tengo en mente: La recreación de una exploración ESPER basada en una fotografía mía. Bueno, sigo empeñado en llevarla a cabo, pero he de deciros que estoy en un punto muerto. Tengo todos los materiales, herramientas y conocimientos necesarios para abordar el trabajo… menos uno: La fotografía misma. Y es que, perfeccionista que es uno, no quiero que sea cualquier cosa; necesito un interior que recuerde minimamente (no duplique) a la habitación que explora Deckard con su computadora, y de momento no lo he encontrado.

Sigo, pues, buscando.

Pero claro, las ansias tiran de uno. Tener todo ese material arreglado y listo para ser usado era mucha tentación, y al final he matado el gusanillo con un aperitivo: Usando todos los recursos de audio que he reunido para el proyecto, he recreado el sonido de la escena ESPER al completo. No forma parte del proyecto que os anuncié (que pretende, como digo, hacer una exploración diferente de la de la película), sino que se trata de algo aparte, un entretenimiento, un trabajo hecho por el puro placer de ver hasta dónde puedo llegar intentando igualar al original, y también, seguramente, por verme de alguna forma metido en Blade Runner (que, intuyo, es el anhelo más profundo de todos los que profesamos devoción al film).

El proceso que he seguido para conseguirlo ha sido un verdadero trabajo de chinos que me ha llevado alrededor de 8-10 horas, en mis ratos libres. El clip, de 2 minutos y 48 segundos, ha sido montado literalmente por pedacitos, partiendo de una interpretación mía de Deckard dando instrucciones verbales a la máquina. No se trata [repito, no se trata] de simplemente haber colocado mi voz encima de las pistas aisladas de efectos de la película (material del que NO dispongo), sino de un track confeccionado a base de montar cada banda de sonido ambiente, cada beep de fondo, cada suspiro del personaje, cada efecto de la máquina, cada frase.

De hecho, la banda sonora de la película no me ha servido de nada, pues todo allí está mezclado y contaminado. Para los efectos de la computadora me he valido principalmente de los del juego de Westwood (que sí estaban libres de contaminación), que he tenido que desmenuzar, mejorar y recomponer, pues diferían bastante de los del film. Los distintos sonidos pulsantes de fondo que recorren el clip son sólo parecidos a los que recrean la atmósfera del apartamento de Deckard, y proceden de colecciones de efectos que circulan por la Red, que han sido convenientemente modificados y extendidos. Algunos otros efectos los he creado desde cero, micrófono en mano y editor de sonidos cargado. Y por supuesto, la música se la he mangado directamente a Vangelis. :-)

En cuanto a mi voz, notareis la diferencia con respecto a la de Jesús Ferrer (fenomenal actor de doblaje en la V.E.), pero creo que da bastante el pego… Eso lo juzgareis vosotros.

En fin, que me lo he pasado teta haciendo el trabajo y luego “escuchándome en Blade Runner”. Pero quizá lo más importante que he sacado de todo esto es que ahora valoro muchísimo más el trabajo de los dobladores y de los editores de sonido del Cine. Son tareas preciosas, sin duda, pero muy, MUY complejas. Va por ellos.

Sin más dilación, aquí teneis el archivo MP3:

Recreación exploración ESPER.MP3

Dado que son 5 megas y últimamente ando un poco flojo de espacio libre en el servidor de mi ISP, he tenido que alojar el archivo en MegaUpload. Pero no os preocupeis, es sólo esperar unos segundos y luego ya descargar a toda velocidad.

P.D.: En otro orden de cosas, he vuelto sobre el banner del blog. He cambiado el aspecto de Batty por algo un poco más fotográfico (y menos pictórico), y he añadido algunos efectos especiales. También he cambiado “skin job” por “pellejudo” en el subtítulo (es como más “nuestro”). A ver si me doy por satisfecho de una puñetera vez… :-)

HoloSpots urbanos

Echando una mirada retrospectiva sobre los trabajos gráficos que he ido realizando a lo largo de los años, me doy cuenta de cuánto ha influído Blade Runner en mis  preferencias y gustos. A veces consciente, otras inconscientemente, casi siempre termino incluyendo algo bladerunneresco en mis creaciones… cuando no voy de cabeza inspirado por el film.

No pretendo exponer mi obra en GN6, pero creo que algunos de esos trabajos merecen figurar aquí. Como este reciente montaje “fotorrealista”, que va unos pasos más allá de lo que vemos en ese Los Angeles del 2019 en cuestiones publicitarias. Lo que intenté recrear es una fotografía casual que mostrara lo que  podría ser una ciudad del futuro cercano: Las firmas comerciales imponen su ley en un mundo absorbido por el consumismo. Los viejos carteles, neones, rótulos luminosos y pantallas gigantes han quedado obsoletos, siendo sustituídos por vídeos e imágenes holográficas, proyectados directamente en el aire, invadiendo cualquier espacio útil y avasallando a los ciudadanos con sus “consejos”. Como en “Regreso al Futuro II” y otras películas, la gente atravesaría estos anuncios semitransparentes sin inmutarse…

Conceptualmente no es nada nuevo, lo sé, pero se trataba de un reto: Encontré por la Red una increíble foto de la Estación del Metro de Dubai (Emiratos Árabes), de por sí futurista, y decidí decorarla un poco para  convertirla en un escenario sci-fi.

Fue un trabajo un tanto complejo: Primero expandí el escenario, añadiendo edificios, para convertir una imagen 4:3 en algo más “panorámico”. Luego tuve que diseñar todos los anuncios aparte, convertirlos en “hologramas”, e integrarlos en la imagen, respetando la perspectiva. Coloqué viandantes, mobiliario y vehículos, y terminé ajustando tonos, luces y sombras. Creo que el resultado es bastante bueno… :-)

¿Veremos alguna vez algo así, imágenes proyectadas en el aire? Porque si no hay pantalla… dónde diablos proyectar, ¿no? Hasta en eso pensé, y bueno, no es más que la fantasiosa teoría de una mente calenturienta, pero imaginé que dos lásers especiales, ubicados en distintas posiciones, podrían lanzar sendos rayos invisibles que generarían, por excitación, un punto luminoso en el lugar del espacio donde se cruzaran, es decir, un pixel… y a partir de ahí, ¡voilá! se podría generar una imagen completa. Diferentes frecuencias en los rayos podrían generar distintos colores. Con el 3D mejor ya ni me meto… :-)

En fin, ahí queda.