Curiosidades I: Opciones que no cuajaron

Este será el primero de una serie de articulitos para tomar el té, en los que comentaré curiosodades de todo tipo relacionadas con la película. Hoy repasaremos un poco de Historia…

Desde 1.975 hasta 1.981, fecha en que quedó configurado definitivamente el último guión, y previamente a “Blade Runner”, fueron barajados los siguientes títulos para la película:

  • “Do Androids Dream of Electric Sheep?” (“¿Sueñan Los Androides con Ovejas Eléctricas?”).
  • “Android” (“Androide”).
  • “Mechanismo” (“Mecanismo”).
  • “Dangerous Days” (“Días Peligrosos”).

El título definitivo se lo debemos al guionista Hampton Fancher, que propuso a Ridley Scott adoptar el de una novela, “The Bladerunner”, de Alan E. Nourse (que ya contaba con una versión orientada al cine, “Blade Runner – A Movie”, de William H. Burroughs), por su sonoridad y por sus múltiples interpretaciones (“el perseguidor del sable”, “el verdugo acosador”, o más interesante aún, “el que corre por el filo”), que encajaban a la perfección con el rol de Deckard.

En el apartado de directores, los propuestos inicialmente para hacerse cargo de la película fueron:

  • Adrian Lyne (popularmente conocido por su “Atracción Fatal”).
  • Michael Apted (“Gorilas en la Niebla”).
  • Robert Mulligan (“Verano del 42”), este último llegando a tomar parte en los inicios del proyecto.

De no haber resultado Blade Runner tan bién como resultó, yo hubiese apostado por Adrian Lyne, que tiene en su haber varios trabajos magníficos, con especial mención a La Escalera de Jacob, pieza de culto para muchos y obra maestra absoluta para mí, que por cierto, sigue una pauta similar a Blade Runner en cuanto al desarrollo del personaje protagonista.

En lo que respecta al actor principal, en 1.975 el padre de Blade Runner, Hampton Fancher, tenía en mente a la estrella de cine detectivesco Robert Mitchum para interpretar a Deckard. En 1.979 se pensaba en Tommy Lee Jones y en Christopher Walken. En 1.980, un Scott metido hasta las cejas en el proyecto quería a… Dustin Hoffman. Con éste último se iniciaron negociaciones, pero el actor ponía como condición demasiados cambios en la película, de modo que su participación no fue posible. Sería Harrison Ford, en la cumbre del éxito tras su intervención en La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1.977) de Lucas, y En Busca Del Arca Perdida (Raiders Of The Lost Ark, 1.980) de un imparable Spielberg, finalmente el elegido.

Resulta un fascinante ejercicio mental intentar vislumbrar cómo hubiera cambiado el tono del film con la participación de estos actores, teniendo en cuenta sus personajes-tipo. El Deckard de Mitchum probablemente hubiese sido el clásico antihéroe de cine negro que no hace más que meterse en líos; el de Hoffman quizá un “inofensivo” burócrata que siempre sale al paso a trompicones; el de Jones, un tipo duro e implacable, de pocas palabras y mucha acción; y el de Walken, un agente de la ley emocionalmente inestable.

9 Respuestas a “Curiosidades I: Opciones que no cuajaron

  1. No me extraña que Michum entrara en la lotería porque Adiós, Muñeca, la obra maestra de Dick Richards, es una peli donde el personaje desarrolla una historia detectivesca, con una voz en off sublime y contagiosa, Adiós, Muñeca. ¡qué gran obra! rememorando al bueno de Carlos Pumares.

  2. Yo diría que el libro que da título a BR es “The Bladerunner” de Alan E Nourse, publicado en 1974. A Burroughs le encargaron escribir la adaptación cinematográfica de dicho libro (curiosamente), pero nunca se hizo. El resultado fué otro libro, “Blade Runner (a movie)”, publicado en el 79 por Burroughs. Un simple detalle de exactitud… :D Si Scott (o los productores) compró los derechos de uno u otro libro eso ya es otra historia que debería cotejar.

    En cuanto a actores, el propio Dick tenía sus ideas al respecto. En el número 18 del boletín de la PKD Society se incluye un extenso artículo sobre cómo rodar una película basada en “Sueñan los androides….” 14 años antes de que esto sucediera. Como protagonista principal, en el papel de Deckard, Dick piensa en Gregory Peck, por su aspecto fuerte a la vez que sensible e inteligente, en contraposición a un Richard Widmark que describe como un asesino psicótico (será por su papel en El beso de la muerte). Le da alguna remota posibilidad a Martin Balsam o incluso a Ben Gazzara. Para el papel de Isidore piensa en Dean Stockwell o Wally Cox. Como Rachael le seduce la idea de Grace Slick. Todo ello conlleva una serie de diferentes tonos del film según los personajes y actores que les presenten.

    La traducción de “blade runner” da para mucho. En la actualidad se pueden encontrar multitud de productos con dicha denominación, desde enormes excavadoras hasta helicópteros por control remoto, pasando por los aparatos que mejor definen las dos palabras: los cutters (sean del tipo escalpelo o con hojas cortantes giratorios, tipo cuchillo para pizzas). No son más que “hojas que corren”. La idea del escalpelo quizás fué la que inspiró el título del libro de Nourse, ya que su trama se centra en la práctica de la medicina en el mercado negro, y los suministradores de instrumental son denominados “bladerunners”.

    • ¡Rayos y retruécanos!, estas son las cosas que tiene hablar de pura memoria… :-) En efecto, el libro de Burroughs es “Blade Runner – A Movie”, y es una adaptación (orientada al cine) del libro original de Nourse (que nada tiene que ver con la película que todos conocemos). Con tu venia, corrijo el artículo. – GRACIAS, CHAVAL!

  3. Sinceramente, ningún director hubiera recreado ese ambiente oscuro. Como el que la hizo, no en vano precisamente es ese ambiente lluvioso de noche perpetua, el que ha marcado las pautas del moderno cine de ciencia ficción. Cien veces imitado, ninguna conseguido. Saludos

    • Welcome, Plared.

      No tengo ninguna duda sobre eso. A veces se leen por ahí cosas como que Scott sólo tuvo la suerte de tener bajo su mando a una tropa de genios que fueron los auténticos responsables de logro artístico que supuso Blade Runner. Incluso hubo una época en la que hasta yo empezaba a pensarlo… pero basta con indagar un poco sobre hasta dónde llegó la intervención y la influencia de Scott para darte cuenta de que, sin pretender denostar el increíble trabajo de equipo, él fue el verdadero artífice del producto final y el que consiguió hacer funcionar todos los engranajes al unísono.

  4. Pensar que en un princípio iba a encargarse Scott de DUNE, en 1980. Hubiera sido algo interesante sin duda; Moebius probablemente se hubiera subido al carro y la mayoría de los implicados en el proyecto megalómano (quizá imposible) que hubiese dirigido (de haber podido) Alejandro Jodorowsky. Recuerdo que fue una tragedia personal lo que motivó a Scott a aceptar BR : la muerte de su hermano mayor Stephen. Volcandose en un trabajo nuevo, llevaría mejor la idea de su fallecimiento. Dune iba para largo y Scott decidió aceptar uno de los primeros proyectos que le ofrecieron tras el éxito de ALIEN, y que cuentan rumores que rechazó en un princípio… ¡que obra maestra estuvimos a punto de perdernos! Por que Scott, salvando al veterano Robert Mulligan, excelente cineasta, es el mejor sin duda de todos los directores británicos surgidos de la escuela de la publícidad; también que la elección de Ford es un acierto magistral, ya que impone todo el tono y estílo de la obra. Dustin Hoffman da una apariencia de tío simple, incluso vulgar, que hubiera marcado el tono de BR; se hubiera parecido sin duda al Jonathan Price de BRAZIL (la respuesta británica a BR sin duda). Otro punto a tener en cuenta es que el proyecto de Hampton Fancher en sus inicios reducía sus elementos futuristas a la mínima expresión, reduciendose la acción a interiores casi por completo y que fue Ridley Scott el que motivó a salir “más allá de la ventana” y mostrar el exterior de forma magistral. En un princípio, su atmosfera de llúvia y oscuridad fue una idea de Scott para evitar que los escenarios “parecieran decorados” y darles un realismo que pocas veces habían tenido en la ciencia ficción (algo que no consiguió Paul Verhoeven en su magnífica, Desafío total, donde sus decorados de sabor cartón piedra son de una artificiosidad escandalosa). Recuerdo una crítica que leí en 1992 acerca de que BR se había adelantado una década a su tiempo y era totalmente actual en aquellos años, aparte de una obra de sabor a cine clásico. Scott logró su objetivo, pero he tenido la sensación por el transcurrir de su carrera, de que tocó el techo de su genialidad y hasta ahora se ha limitado a ser un artesano eficiente. Ya veremos que ocurre con PROMETHEUS; no se ha esperado con tantas ansias un filme entre la comunidad fantacientífica desde A. I. de Kubrick / Spielberg. Espero que nos de la sorpresa y no decepcione.

    • Comentarios como éste son los que hacen de este humilde blog algo digno e interesante. Gracias, amigo Jorge.

      Añadiría tan sólo un dato, muy de dominio público pero que merece figurar: Se dice que Scott rechazó en un principio Blade Runner porque no quería más ciencia-ficción tras ALIEN, hasta que se dió cuenta de que el guión de Fancher que le habían prestado no era realmente “futurista” sino que trataba una “historia contemporánea”, momento en que se lanzó de cabeza a la piscina.

      Coincido, por lo demás, en tu apreciación sobre el status artístico de Scott de un punto a esta parte: Un “artesano eficiente”. Fantástico termino que apadrino desde ya. :-) Como tantos y tantos otros realizadores (me acuerdo ahora de mi admirado Coppola), los tiempos de garra, inconformismo y juventud que propiciaron ALIEN y Blade Runner ya le quedaron atrás a Sir Ridley…

      Saludazos.

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